CAMINO A LOS CIEN AÑOS

CAMINO A LOS CIEN AÑOS.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA

En el paso de La Providencia, del territorio Río Negro, a los 26 días del mes de marzo, del año 1910, los vecinos más caracterizados de la localidad y el Director de la misma, Don José Alvarado, con 25 alumnos inscriptos, el Sr. Inspector de la sección Don Lucas Alballay en nombre y representación del Consejo Nacional de Educación, declara inaugurada la Escuela con el Nº 36.

Luego, en el año 1914, se traslada a la Costa con el número 22.

Por razones de local y al parecer falta de alumnos, la escuela es nuevamente trasladada, en marzo de 1916, al kilómetro 1156, actual J.J. Goméz.

Por último, en 1918 se traslada enfrente del actual edificio. En el año 1919 cambia del número 22 por el número 35 que conserva hasta la actualidad.

Durante todos estos años la escuela funcionaba en un local alquilado, con poca ventilación y aulas estrechas. En época invernal los alumnos trabajaban casi a oscuras y los actos escolares se realizaban a la intemperie.

La Directora Irene Sogo realizó numerosas gestiones para buscar un terreno donde construir un edificio definitivo. Pero recién es en 1961 cuando logra la donación de una fracción del terreno de la chacra Nº 169, posible donación por el club latino Americano.

No obstante pasarán varios años para que este sueño se haga realidad. La promesa del edificio nuevo no pasaba de allí, de ser una promesa.

En 1973 parece concretarse al fin el tan anhelado deseo de la escuela nueva, mediante gestiones y tramitaciones realizadas por la Asociación Cooperadora de la escuela y el Club Rural Rehuen Suyay ante S.E.P.A.C consiguieron una partida de 100.000 pesos.

Una anécdota que no podemos ignorar.

El 27 de febrero de 1963 la institución recibe la visita del inspector Seccional de Escuelas con el propósito de clausurar el local donde había venido funcionando desde hacía cincuenta años, y la habilitación de una nueva y discutible ubicación en el Establecimiento Canale, a varios kilómetros donde solo podría concurrir un 20 porciento del alumnado.

Pero nuevamente la decisión, firmeza y el trabajo de los padres logró evitar la clausura de la escuela.

Surge una intensa actividad para reponer cielorrasos, rasquetear paredes, levantar pisos, cambiar el estado “antihigiénico” y “deplorable” de las instalaciones.

Así describe la situación una crónica de la época.

“La escuela estaba convertida en un taller y más que eso en una colmena. Diez padres de familia, diez chacareros que habían dejado de lado sus tareas rurales, se habían trasladados en diligentes y hábiles artesanos par restañar la s heridas de la vieja pero amplia casona y hasta para darle un atuendo luminoso” “Padres convertidos en carpinteros, improvisados albañiles remendaban paredes y veredas, los pintores transformaban puertas y ventanas”…

EL PERIODISTA NOS DEJÓ SUS IMPRESIONES: “Una escuela que se salvó de la conducta irresponsable de la burocracia escolar, una escuela rescatada por los padres para prolongar su larga y fecunda trayectoria.” Diario Río Negro 13 de marzo 1963.

UN COMEDOR PARA LA ESCUELA

Mientras se construía el salón comedor de la escuela se comenzó a usar mesas y bancos, al aire libre en el patio de la escuela para dar de comer a los niños y niñas. Para la preparación de las comidas se contaba con la valiosa colaboración de la señora Haydeé de Pestañesi, quien se desempeñaba como cocinera en ese momento.

EL 21 de marzo de 1966 quedó inaugurado el edificio destinado a comedor escolar que suministraba almuerzo y merienda a 350 alumnos, distribuidos en dos turnos.

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